Para mí una frase poco inspiradora y difícil para iniciar una historia más o menos coherente, con un pasado, un gerundio y un condicional. Aunque se me apareció este relato y pensé que tal vez habría escrito un cuento ganador... sigo pecando de ingenuo, pero mi autoestima permanece a flote. El merecido ganador de esta semana: Rafa Olivares.
Una pareja normal
Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá, si preferirían las cortinas lisas o estampadas, si mantendrían las baldosas o las cambiarían por un suelo de madera. Estaban tan ilusionados con el nuevo aspecto de su hogar, que olvidaban su última pelea. Aparecían en cada habitación y, desde los rincones vacíos de la casa ya desmantelada, fantaseaban con futuras perspectivas, con el aspecto de los nuevos inquilinos. Se preguntaban si serían jóvenes o viejos, si tendrían hijos, si se querrían tanto como ellos. Y se pasaban así las horas muertas. Incapaces de comprender qué había ocurrido aquella noche, ni por qué brillaba una luz al fondo del pasillo.
Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá, si preferirían las cortinas lisas o estampadas, si mantendrían las baldosas o las cambiarían por un suelo de madera. Estaban tan ilusionados con el nuevo aspecto de su hogar, que olvidaban su última pelea. Aparecían en cada habitación y, desde los rincones vacíos de la casa ya desmantelada, fantaseaban con futuras perspectivas, con el aspecto de los nuevos inquilinos. Se preguntaban si serían jóvenes o viejos, si tendrían hijos, si se querrían tanto como ellos. Y se pasaban así las horas muertas. Incapaces de comprender qué había ocurrido aquella noche, ni por qué brillaba una luz al fondo del pasillo.




