Con fecha de
caducidad
Disfrazado de vendedora de manzanas, espera
en una mal iluminada esquina de suburbio. Noventa, sesenta, noventa, camiseta
ceñida de generoso escote y falda exageradamente corta. Reunido con el de
arriba coincidieron en la necesidad de tomar una urgente determinación. Como
siempre, la peor parte le tocaba a él, que además había sugerido que en estos
tiempos seduciría mejor con un ipad que con una manzana. Hay símbolos inamovibles,
fue la tajante respuesta del otro. Al menos esta vez no tuvo que disfrazarse de
serpiente. Solo faltaba que apareciera un improvisado Adán al que tentar y así
renovar un pecado original ya caducado.
Devoción antes de la
devoción
Disfrazado de vendedora de manzanas se afana en
hacer guiños una y otra vez al pavero que tiene enfrente suyo, quien, desdeñoso,
no tiene ojos más que para el rubio Querubín de su derecha, el cual, nervioso,
enseña y esconde a gran velocidad su lengua a un San José que tras su barba
postiza intenta, desesperado, una
forzada mueca con sus labios sin conseguir hacerse ver.
–¡Ya está bien! –Exclama este último– ¡Órdago a las
tres primeras! ¡Qué llegamos tarde al Belén viviente!
Fin de Fiesta
Disfrazado de vendedora de manzanas de
caramelo, su cuerpo inerte, yace en un suelo ensangrentado, en el que una flota
de envoltorios de golosinas navegan a su alrededor. Bonito final para una noche
de Halloween.
Tres opciones para una frase, pero ninguno pasó el corte de los profesores de la Escuela de Escritores para llegar a la final de Relatos En Cadena. Espero que a quienes me honréis con vuestra visita si os agraden.
En este enlace podréis leer el ganador y los dos finalistas:
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2013